Con entusiasmo, dedicación y un profundo cariño por nuestras raíces, ambos estudiantes lideran semanalmente este espacio donde participan adultos mayores, jóvenes y estudiantes con necesidades educativas especiales, demostrando que la inclusión se vive también a través de la cultura y el encuentro entre generaciones.
Más que aprender los pasos de nuestro baile nacional, este taller se ha convertido en un lugar donde se fortalecen la confianza, el respeto, la participación y el sentido de pertenencia. Es un ejemplo concreto de cómo nuestros estudiantes no solo aprenden, sino que también enseñan, lideran e inspiran a otros.